De Tótems y Shamanes.
De Tótems y Shamanes.

Tener otras ocupaciones o intereses aparte de WoW siempre paga mal. Por ejemplo: La semana pasada no me dio tiempo  de escribir. Y no es que me tarde mucho haciendo esto, pero las tardanzas y ausencias de post sólo responden a la razón de mi máxima hueva del martes, que ok, hoy no hay WoW medio día, pero es que otros días tampoco loggeo en la mañana, si acaso, y sólo por el compromiso que tengo con otras personas, acudo a la raid oficial por las noches.

A esto se le conoce como Síndrome Post-Expansión, que es cuando ya nadie está realmente motivado a terminar el contenido y las personas que siempre fueron mediocres ya tienen sus cuentas congeladas esperando Cataclismo, su ilusión por un momento de gloria. Este síndrome hace especialmente difícil conseguir nuevos reclutas o hacer que toda la gente de una guild esté igualmente motivada, viéndose esto reflejado, en el caso de mi guild, en los shamanes.

Partimos de un hecho absoluto: Es complicado, incluso en tiempos de abundancia, ver un buen Shaman. Nunca he jugado un Shaman más allá de 30 niveles, no sé si requiera algún tipo de skill especial la clase, si el manejar tantos buffs y tótems tenga algo que ver en su desempeño. No sé nada de eso a ciencia cierta, aun así, nuestro hecho absoluto prevalece.

Pero vamos, que un Shaman ya nace con un estigma: Puedes hacer mucho sin tener que brillar en algo. Y no sólo me refiero al bajo desempeño del Shaman elemental en ciertas peleas que, según ellos, es justificable por el movimiento; me refiero al cuadro completo, pues hasta ahora no he escuchado opiniones tipo el Shaman Resto es el mejor healer o el Shaman Elemental o Enhancement hacen DPS que topea recounts.

Sí, mi convivencia con Shamanes es limitada, sí, probablemente me he topado con tantos del montón que mi opinión no puede ser objetiva. Aún así, su bajo perfil me llama la atención por un par de cosas: Tienen un gameplay único, con el uso de tótems, pueden potenciar el desempeño de su raid monstruosamente con Bloodlust (muchas raids deben sí o sí tener Bloodlust en algún momento de la pelea, de lo contrario, probablemente terminarían no matando al boss), tienen un burst tan brutal en el Chain Lighting que los hace unas completas mazas en BGs, y por último, son la clase emblemática de la Horda.

Hace muchos años, en épocas del WoW Classic, la Horda tenía a los Shamanes y la Alianza lo propio con los Paladines. Según testigos de aquellos tiempos antideluvianos, el Shaman solía ser la clase imba, los imparables y el orgullo de la Horda.

No trato de convencer a nadie de que no juegue un Shaman, es más, mi primer personaje fue uno, abandonado a su suerte, cambiado por un Hunter que ahora es mi main. ¿La razón? No me gustó, quizá no le entendía, ve tú a saber, probablemente sean ciertas mis sospechas de que es una clase difícil de utilizar, que requiere más skill y que detrás de un buen Shaman haya un jugador realmente bueno.

Esto fue todo del Martes de Poke y WoW. Ya pronto acabaré con las clases y no tengo la más mínima idea acerca de lo que escribiré después. Ya veremos.

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